sábado, 7 de mayo de 2011

Lo que pretendo no lo entiendo.

Cuando las palabras se escapan y ya no sabes que más decir. Cuando cualquier cosa que digas puede ser interpretada como un intento de conseguir algo. Cuando realmente esas palabras lo pretenden.

Oscurezco mi mirada con la tinta de mi bolígrafo, respeto mi papel y lo dejo inmaculado, permitiendo a la tinta secarse en mi cara. Los labios sellados, cerrados, clausurados, ya no se usan, y solo sabían anhelar. Los oidos taponados, ya no entra música, ya no entra tu voz, lo dicho. No entra música. La piel ya no lo es, ahora son escamas de serpiente, de la serpiente que se comió al ratón. ¿Qué más? Un montón de mentiras dentro de un cajón, donde si metes la mano te envenerarán, haciéndote relativizar la verdad. Un momento, ya lo es.

Cierro el blog. Tiro el bolígrafo. Cierro mi mente. Tiro mi corazón. Y ahora, dinamitas la lección que te enseñé, reniegas de lo que me dijiste, el tiempo te hizo cambiar de opinión. Maldita la hora en la que me equivoqué y ojalá fuera otra. Pues con otra hora quizás la historia no sería tal y como la cuento, ese es el consuelo. Pobre consuelo, al fin y al cabo

miércoles, 4 de mayo de 2011

Encerrado con una botella

Te voy a regalar algo que nunca terminó de gustarme. Te voy a regalar algo que jamás pensé que podría llegar a regalar. Te voy a regalar mi botella. Sí, mi botella. ¿Me mirás con esa cara por algo en especial? No sé que ves de raro en que te la regale. Es mucho más de lo que tu piensas que es. ¿La estás menospreciando? Que desagradecido que puedes llegar a ser. Creo que prefiero no regalártela, ahora sé que no te la mereces. No te mereces un objeto que pueda contener algo como el agua, que te permite vivir, un genio encerrado, una noche de borrachera furtiva detrás de unos árboles, un mensaje de un naufrago, un buen vino y cena con ella, algo que compartir y que disfrutar. Sinceramente, ¿qué continente usarás cuando encuentres el contenido? Ahora la quieres ¿verdad? Pues ahora me he dado cuenta de lo que significa la botella para mí y tu ya has llegado tarde. Como siempre, siempre llegas tarde.Y yo, yo recuperaré todo lo que perdí e intentaré volver a caerme otra vez, pero dará igual, pues tendré la botella en la mano, para emborracharme cuando me sienta triste, para curar mis heridas cuando me caiga, para beber cuando tenga sed, para pedir un deseo al genio de su interior, para pedir ayuda al naufrago que rescaté en mi viaje, para encontrarla y compartir el buen vino con ella... y acabar con la botella vacía a los pies de la cama, esperando a que el sol despunte y que el alba nos despierte mientras sueño con el tipo que me rechazó la botella que no amaba y él me enseño a amar. Que  desgraciadamente dichoso seré recordando este momento, que dichosamente desgraciado seré si nunca tengo oportunidad de hacerlo.

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Qué hay mejor que nada?

Si la venganza tinta tus ojos de rojo, y no te deja ver más allá de lo que creíste perdido, abre tu puerta y deja escapar al perro que lleva la rabia en su boca, olvida los rencores y asume tu parte de culpa. Vive en el mundo que te tocó e intenta cambiarlo. Quizás sea el momento de hacerlo a hostias, pues esto está muy jodido, quizás demasiado para la gente como tú y como yo.

Revienta cada contenedor lleno de la basura que no tiraste ayer, y que mañana ya te habrá consumido. No te das cuenta que sentir puede llegar a herir y que herir puede significar transformar a alguien de persona no humana en humana. Sentir no es malo, pero quizás pueda llegarse a sobre valorarlo.

Si quieres reír ríe, si quieres llorar llora, ya nada tiene sentido, la esperanza no se quedó con nada, ya estaba todo. ¿Que haremos ahora que la esperanza ya no se tiene a sí misma? Mejor no respondas, era una pregunta retórica, solo deja de engañarte con tu optimismo e intenta ver una realidad tan vana como incierta que se pone cada tarde bajo tu mirada y la mirada de otros tantos seres no menos importantes que tú. Olvídate de que eres el centro del mundo. Que sumamente iluso, que sumamente crédulo, que sumamente tonto, que sumamente idiota, que sumamente gilipollas... Ya me lo decía mi madre, "tú, tú te mueres de tonto". Ahora, muerto y desde detrás de la pantalla del ordenador recurro a estas desgastadas teclas gracias a las cuales tatúo mis ideas en la mente colectiva de un colectivo inútil y prescindible, ideas de furia, resentimiento, rencor y apatía. Somos lo que somos o somos lo que creemos. Que mierda más da, ya todo dejó de importar, no es escepticismo, es nihilismo. El nihilismo de un loco que bombardea vuestras cabezas, si las vuestras, inexistentes seres a los cuales creo que llegaré con mis ideas perogrulladas, si es que pueden considerarse tal cosa... Y no esperes a ningún superhombre ni nada que te libere... jaja, y si lo haces pobre iluso, aunque ya serás más feliz que yo. Siempre pidiendo disculpas, ¿no ves que es una pérdida de tiempo?... ¿Educación? ¿Legalidad? ¿Felicidad? ¿Justicia? Que nombres más bonitos para conceptos realmente manidos... apaga la música de Heidi de verdad...

¿Que dije de olvidarte de la venganza?, ¿que dije de soltar a que puto perro?, ¿de dar hostias porque sí, reventar gilipolleces de gilipollas como tú y como yo?... olvídate de eso... haz lo que quieras, ¿Qué más da? Yo solo sé que todo me da igual y que todo me importa. Contradictorio verdad... No lo creas...

No hace falta que respondas, no hace falta que lo leas, no hace falta ni que existas. No hace falta nada.