Te olvidas del pasado y recuerdas cada momento del futuro que aún está por llegar. Que no viviste y no has vivido, sumido en la paradoja temporal más absurda e irrisoria que te puedas imaginar, mientras los demás miran como te mueves, oscilando, lentamente, como un péndulo que fuerza su movimiento. Y lo olvidado, lo pasado regresa, ¿Cómo no iba a regresar? Siempre lo hace, y recuerdas aquellas noches, dónde su cara era lo único que querías ver. Sales fuera y ya no eres lo que eras, te despersonalizas, conviertiéndote en lo que ni fuiste, ni quisiste ser.
Te cruzas con extraños que se alimentaron de parte de tu alma, con el único propósito de suplir el alma que a ellos le robaron, creando un monstruo a su imagen y semejanza. Un monstruo que se quedó en el futuro, sin dejar de pensar en el pasado y que descuida el presente de tal manera, que cree que lo vive al máximo.
La pregunta es simple, y no es otra que ¿Quién? ¿Quién las tienes? ¿Quién tiene las primeras almas que fueron robadas? ¿Quién creo a esta sarta de monstruos antropoeidófagos? Aceptas las condiciones del contrato a regañadientes y bajas la cabeza al suelo. No quieres cambiarlo y no lo cambiarás, no serás tú el que se enfrente.
Los ojos que miran cada centímetro de tu cuerpo se pudrirán algún día y los gusanos no dejarán más cuenta de ellos que la posibilidad de volver a formar otros dentro de "algunos" años. Gusanos que se esconden dentro del cuerpo, haciendo creer a su portador que no son nada más que otra parte más, siendo ellos la causa del mal futuro que repercutirá sobre el pasado, el verdadero prisma a través del cual se mirarán los actos y se recordará.
Cada gota de tinta que caiga será una lágrima que no supiste verter a tiempo, un sueño abandonado o una esperanza perdida.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
Cantando libres
Los locos tiran sus camisas de fuerza, los presos sus gorras y sus esposas, los condenados sus cadenas, los médicos sus batas, los profesores sus tizas, los arquitectos sus escuadras y cartabones, los albañiles los ladrillos y los barrenderos sus escobas. Libertad cantada, libertad soñada, libertad igualada. Nadie, nadie diferente todos iguales, iguales ante los ojos de otros, iguales ante tus propios ojos. Gordos, flacos, altos, bajos, rubios, morenos, pelirrojos, castaños, peludos e imberbes, todos ellos bajo la misma música, bajo el mismo cielo y el mismo sol. Bañados por la misma lluvia y coreando los mismos sonidos, los mismos acordes, la misma armonía. Nada hay que no sea todo. Todo
El mundo se merece esperanza. Pero de la de verdad
El mundo se merece esperanza. Pero de la de verdad
domingo, 21 de agosto de 2011
Esperando a la lluvia
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Las preguntas suelen tener respuesta. Pero para responderlas, normalmente han de formularse.
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Sales de tu casa, y empieza a llover. Decides continuar, no tienes nada que hacer, nada que decir, nada que perder... Recoges un panfleto del suelo. Las gotas de lluvia lo han mojado, aún está legible, lentamente lo abres y en su interior no hay nada. Nada que transmitir, algo banal y superfluo que te hizo mirar el interior revela la nadería de su interior. Desconfiado y decepcionado, finges sentirte emocionado y agradecido por haberlo encontrado. La lluvia sigue y tu estás cada vez más mojado. Ahora te refugias bajo el balcón de un edificio de pisos. Miras hacia arriba y ves, allí, una maceta con una planta colgante, bajas la cabeza y la ves a ella. Te da igual, ya no hay nada, ya sólo queda el pasado que es poco importante y menos relevante.
Te mira a ti, como si estuviese haciendo una radiografía con sus preciosos ojos marrones, pero marrones como la miel, y sin querer desvías la mirada. Que cobarde eres, ¿no crees?. Una gota de agua se resbala desde tu frente a tu barbilla y se dispone a caer justo cuando ella se da la vuelta y te ignora. No te importa, las oportunidades son finitas y ella ya consumió las suyas. ¿Qué te queda? ¿Esperar, quizás?.
Esperando las disculpas tal vez, o sólo que se percate de la situación precaria que provocó te basta, te basta sólo con un poco de su dolor por efímero que sea, sin querer que sufra, pero que lo sienta. Que sienta cada punzada que dio, a modo informativo nada más, pero que su corazón y su estómago registren el sufrimiento provocado por su actitud caprichosa e infantil, por sus ganas de jugar a juegos que no le están permitidos.
Abre su paraguas y te olvida. Sinceramente, no estás afectado, o por lo menos no tanto como te cabría esperar. Mojado por dentro y por fuera abandonas tu enclave, y buscas un camino para regresar sin mojarte mucho más, pues la ropa cuando se moja pesa mucho y tú llevas ya demasiado equipaje.
lunes, 15 de agosto de 2011
Molinos de Agua
Me guiñas un ojo, sonríes cómplice de mis pensamientos esperando que yo acceda de buen grado a tus peticiones e intentado que de mi brazo a torcer. Sabes, intuyes o prevés que no. Mi corazón sobresaltado, arraigado, lustrado, maltratado, enfadado y amainado despeja las dudas de mi ser, refleja los sentimientos ocultos por una capa de indiferencia y enfado, por un velo que esconde lo que no supiste ver, lo que no quisiste ver.
Ahora, otra alma, desdichada cual la mía, desea verlo, sentirlo y tratarlo, pero tarde es, ahora ya no es el momento de querer, el momento de amar. Ahora recurriendo al refrán el molino quedó vacío, yermo de agua, de vida y movimiento, y queriendo sin querer, rechazando sin rechazar, mintiendo sin decir la verdad, se mira a los ojos y se insta a olvidar.
Ahora, otra alma, desdichada cual la mía, desea verlo, sentirlo y tratarlo, pero tarde es, ahora ya no es el momento de querer, el momento de amar. Ahora recurriendo al refrán el molino quedó vacío, yermo de agua, de vida y movimiento, y queriendo sin querer, rechazando sin rechazar, mintiendo sin decir la verdad, se mira a los ojos y se insta a olvidar.
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